Ser un alumno adolescente de E/LE

Publicado: 5 mayo, 2013 en Sin categoría
Autora: Marta García. (29/05/2013)
twitter @mgcephei

Tendríamos mucha razón si pensáramos que vivir la adolescencia nunca ha sido fácil, ya que cualquier transición medianamente importante lo es. Además, la era digital ha transformado muchos aspectos en nuestra sociedad y ha dificultado la concentración y la capacidad de sorpresa del alumnado de esta edad, lo que convierte la labor del profesorado en una tarea titánica por la continua búsqueda de recursos para poder captar su atención y motivar un aprendizaje significativo.

El cerebro adolescente condiciona una etapa del desarrollo humano en la que la autoestima y los ánimos fluctúan, crecepsicologia-aprendiendo-de-la-adolescencia la impaciencia por obtener resultados inmediatos y la curiosidad y el entusiasmo florecen de ímpetu, aunque, junto con estas cualidades caminan también los impulsos desatados y los riesgos. A nivel lingüístico, los adolescentes poseen una gran facilidad para usar la lengua de manera creativa tanto en formas gramaticales como en lo relativo a los conceptos ya que, a diferencia de los niños, presentan la madurez intelectual suficiente como para crear su propia autonomía y para procesar estructuras lingüísticas más complejas, analizar y sintetizar información. Asimismo, razonan de manera abstracta, utilizan el razonamiento lógico en la resolución de problemas y manipulan las ideas para construir un pensamiento propio.

Para aprovechar al máximo la habilidad creativa lingüística resulta adecuado proporcionar a nuestros alumnos una serie de situaciones comunicativas en las que el deseo de comunicarse sea tan fuerte que estos se vean obligado a ingeniárselas para buscar un modo de expresarse. Lo lúdico seguirá siendo importante, pero con alumnos de más de diez años debemos tener cierto cuidado para evitar que piensen que les tratamos como infantes: hay que equilibrar el docere et delectare en su justa medida. Por otra parte, si comparamos la forma de aprendizaje del alumnado adolescente con el adulto podremos observar que ésta es más dinámica y ágil aunque los argumentos y las opiniones resulten más ingenuas.

En una etapa tan conflictiva pero neurológicamente propicia para desarrollar un rico y complejo aprendizaje, no nos debería extrañar el plantearnos la importancia de investigar en mayor profundidad la adecuación de un método de enseñanza de español enfocado al colectivo adolescente, especialmente en un momento en el que se echa en falta un corpus teórico sólido sobre esta cuestión. Dicho acercamiento debe propiciarse desde la perspectiva de la interacción profesor/alumno, así como desde la elección de los materiales y las dinámicas de aula que favorecerían la aparición del rasgo que, como una palabra mágica, es la clave en el trato con este tipo de alumnado: la motivación.

La motivación consiste en el conjunto de razones que impulsan a una persona a aprender una nueva lengua. (Diccionario de términos clave de ELE)

Así pues… ¿cómo deberían ser las estrategias y las actividades para lograr la participación activa de este público complejo y complicado? Encina Alonso, en sus intervenciones y propuestas ha destacado en más de una ocasión que la motivación crece cuando el propio alumno es consciente de su proceso de aprendizaje, por lo que siempre es importante hacer partícipes a nuestros alumnos de sus avances mediante la continua comunicación con ellos sobre sus intereses, aficiones y capacidades, así como con la realización de atractivos portfolios que les ayuden a regular esta dinámica. Un ejemplo bastante representativo y agradable en su uso podría ser el propuesto por la editorial Difusión en su manual para adolescentes Gente Joven (http://www.difusion.com/uploads/telechargements/catalogue/ele/gentejoven/gentejoven_portfolio.pdf)

Loving couple having fun on the beachPor otra parte, otra de las claves para favorecer el aprendizaje de los adolescentes es la de procurar que los nuevos contextos no les suscite un rechazo derivado del desconcierto. Para ello contamos con soluciones como:

  • Estar abiertos a la diversidad y ser capaces de adecuarnos a sus necesidades individuales para lo que necesitaremos tener un amplio banco de recursos que les permitan trabajar de una manera abierta
  • Propiciar un ambiente comunicativo y de respeto. El profesor debe ser un guía del propio proceso de aprendizaje, pero también debe marcar unas pautas en todo momento y ser, ante todo, una figura de autoridad.
  • Favorecer un clima emocional positivo y cálido que facilite la integración social de los alumnos.
  • Aplicar en el proceso tareas comunicativas y significativas que involucren a los alumnos en el uso de la lengua desde la propia finalidad de la tarea planteada. Esto les posibilita diferentes opciones de elección, les permite observar los resultados de manera instantánea y favorece la expresión de su propio mundo.

Las nuevas tecnologías son una gran ayuda como elemento motivador para el estudiante y como propia herramienta de aprendizaje que desarrolla habilidades comunicativas y  dinámicas de aula, pero su planteamiento y uso siempre deben estar fundamentados en un objetivo claro y no deben distraer ni sobrecargar. Tampoco podemos olvidar lo particularmente importante que es para el alumnado de esta edad el establecer lazos afectivos que den vida al grupo, que favorezcan las relaciones interpersonales y ayuden con la fluidez de la comunicación. Al trabajar juntos para conseguir un objetivo común se complementarán, interactuarán y se equilibrarán en sus estilos de aprendizaje.

Así pues, cuando nos enfrentemos a la enseñanza de E/LE con adolescentes no nos vendrá mal recordar esta serie de ideas y consejos útiles y, ante todo, tener presente siempre la belleza tan vocacional que tiene nuestra profesión. ¡Ánimo! ^^

Algunos consejos finales:

  • Fomentar la tranquilidad, que no exista el miedo al error
  • Estimular las ideas y potenciar la creatividad y la imaginación
  • Reducir el nivel de estrés permitiendo ciertas charlas
  • Motivar la participación y los cambios de dinámicas: música, juegos, trabajo personal, relajación, tareas activas…
  • Contar con un material atractivo que despierte su curiosidad
  • Escoger lecciones de corta duración y progresión ágil, clara y sistemática así como ofrecer actividades que sean lúdicas, pero no infantiles
  • Hacerles conscientes y partícipes de su propia evolución y evaluación del aprendizaje
  • Comprometer al grupo en actividades con un resultado concreto y un objetivo
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