Aproximación a la problemática de la enseñanza de e/le en Alemania

Publicado: 16 mayo, 2013 en Sin categoría
Autor: Ricardo Gil (17/05/2013)

La gran mayoría de filólogos que conozco, hartos de verse eternos opositores o profesores de e/le, dadas las condiciones de vida que ambas opciones implican, se han visto obligados a buscar en el extranjero esa estabilidad profesional que en España parece imposible. Tras varios meses de experiencia profesional en Alemania como profesor de español en un centro de enseñanza no reglada, me gustaría compartir algunos aspectos que he podido observar y analizar en relación a la problemática que supone la didáctica del español como lengua extranjera.

 Alemania es un país productivo e industrial, el motor de Europa, entre otras cosas. Como en cualquier otro país, todo aquel que viene tiene que estar dispuesto a aprender el idioma perfectamente, encontrar un trabajo, adoptar su manera de ver el mundo (o, por lo menos, respetarla) y adaptarse a su modo de vida y costumbres. El Estado cuenta con mecanismos para facilitar la integración de los inmigrantes pero, a la vez, es difícil sentir completamente que eres uno más, ya que la estructura social es bastante jerárquica, especialmente, si tienes el obstáculo del idioma.

En cuanto al entorno de la enseñanza del español, posee sus propias singularidades. En primer lugar, la situación del

Vista de Frankfurt, por Ricardo Gil

Vista de Frankfurt, por Ricardo Gil

profesor es completamente diferente a lo que estamos acostumbrados en España. Aquí tienes que darte de alta como autónomo, hacerte cargo tanto de tu seguro médico como de otras cuotas o de la declaración de la renta y aceptar que tienes que trabajar para varias empresas y, además, por tu cuenta. Normalmente, pasa cierto tiempo hasta que consigues establecerte y trabajar para un solo centro. Esto, en parte, se debe a que la gran mayoría de cursos que se demandan y que, por lo tanto, se ofertan son de carácter extensivo (única sesión semanal de 90 minutos) y, por otro lado, a que las escuelas prefieren disponer de un alto número de profesores haciendo pocas horas (tipo minijob) antes que ofrecer cualquier otro tipo de contrato.

 El segundo aspecto problemático es la presencia total de la Lengua 1 en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Se usa el alemán para explicar conceptos metalingüísticos, la mal llamada “gramática”, ya que o bien los alumnos no pueden entender la explicación de estos conceptos en español, o bien el profesor no posee los conocimientos lingüísticos necesarios para explicarlo en la Lengua Meta. En el primer caso, el profesor debería valorar si la explicación gramatical es estrictamente necesaria para alcanzar el objetivo comunicativo, es decir, si podrían realizar la tarea, si la comprenderían, a pesar de no conocer la terminología. La situación empeora cuando, además, el alumno no controla la terminología en su propia lengua. El conocimiento que adquiere un alemán medio en secundaria sobre la Lengua 1 es muy limitado; no sabe cómo funciona su lengua materna, por lo que es incapaz de trazar líneas de conexión entre la Lengua 1 y la Lengua 2.

 Dentro de este punto, hay que indicar que existe una fuerte dependencia de determinados manuales desfasados, como el Caminos o el Con Gusto, tradicionalmente ligados a la didáctica institucionalizada del español en Alemania a través de entidades como la Volkschochschule. Dichos manuales, aparte de estar en alemán, no trabajan con muestras reales de lengua, tienden a presentar la lengua como un sistema exacto, con pocas excepciones y que mantiene similitudes, la mayoría de veces creadas artificialmente con el alemán.

 Si todo el mundo sabe que el uso de la L1 en la clase de L2 no debe superar el 5% del total de horas de un nivel y que solo se debe recurrir a ella en momentos muy concretos, como es la traducción simultánea tras agotar todas las explicaciones posibles en la L2, o en las sesiones fronterizas de un nivel cuando alumnos con autonomía de aprendizaje empiezan a usar estructuras nuevas por su propia cuenta y necesitan un comentario que les haga conscientes de un matiz importante, o prevenirles de un “false friend”… aunque siempre es recomendable explicarlo de manera que el propio estudiante deduzca el significado y su error para que lo razone, lo entienda y no lo vuelva a cometer; entonces, cabe preguntarse quién gestiona los departamentos de didáctica de lengua de estas instituciones, qué motivaciones y necesidades comunicativas les suponen a sus estudiantes y, en consecuencia, qué objetivos se marcan.

El último factor a tener en cuenta en el ámbito de la enseñanza de español en Alemania es el acusado intrusismo laboral. Es impresionante la carencia de profesores de español cualificados y debidamente preparados que padece este país. Nadie ejercería de abogado o como médico habiendo hecho un cursillo; sin embargo, el hecho de ser hablante de un idioma y, con suerte, realizar un cursito de poco más de un mes entre horas de teoría y práctica, te capacita como profesor de lengua extranjera. Desgraciadamente, es muy común encontrar deficiente formación del profesorado en cuestiones metodológicas y falta de interés por la renovación en la forma personal de dar las clases, tanto en nativos como en alemanes. .

Además, hay que añadir que se trata de un profesorado envejecido que probablemente posea formación en otro campo pero que, al no encontrar trabajo, decidieron probar como profesores de español, puesto que no se les requería un dominio total del alemán, y han acabado atrapados en la dicotomía propia de la perspectiva neo-estructuralista: gramática o conversación, incapaces de integrar una cosa en la otra. Esto se debe a que casi el 80% del “profesorado” no tiene ni la más mínima idea sobre didáctica de lenguas porque no ha recibido formación específica ni evaluaciones semanales, como es normal en la enseñanza de e/le en el sector privado español. Por eso tampoco nos puede extrañar que lleguen alemanes a un curso intensivo después de varios años estudiando español en Alemania y no tengan ni un A2 alto.

En líneas generales, estos son los aspectos problemáticos que implica la didáctica de español en Alemania. Me gustaría que esta breve aproximación al modelo alemán de enseñanza-aprendizaje propiciara alguna reflexión porque, hablando con otros filólogos, siempre surgen cuestiones como por qué las universidades viven ajenas al callejón profesional al que nos abocan, después de que hayamos invertido parte del dinero que no teníamos en una formación superior de calidad, prestigio y con tanta salida laboral como cualquier otra. Tampoco se entiende que las instituciones españolas vinculadas a la enseñanza del español, como la Consejería de Educación del MEC o el propio Instituto Cervantes, sean incapaces de establecer sinergias con las universidades españolas, o con las que gocen del certificado de mención de calidad en la enseñanza de e/le, para cubrir la cantidad de plazas de que disponen con un cuerpo docente formado específicamente para ello. No podemos obviar los mecanismos que subyacen en la política lingüística de un estado ni la responsabilidad que recae en las instituciones relacionadas con la didáctica de lenguas, porque no es lo mismo pensar en el español como una lengua de proyección mundial de uso común en todos los ámbitos, que tratarlo como una lengua minoritaria o restringida a las vacaciones.

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