Entrevista a José Ramón Rodríguez, Director académico de Málaga Sí

Publicado: 6 junio, 2013 en Sin categoría
Autora: Inés Gordo Puertas. 25/08/2013
twitter @inesgorpu

Además de profesor de E/LE desde hace más de diez años, José Ramón Rodríguez es creador de material didáctico y Director académico de Málaga Sí (una de las escuelas de español más importantes de Málaga). 

En esta entrevista, José Ramón nos habla de su interés por las nuevas tecnologías y  su aplicación en

José Ramón Rodríguez

José Ramón Rodríguez

el aula, de su último proyecto como autor del manual META ELE (Edelsa) y, por último, nos da su opinión sobre la situación actual de la enseñanza de E/LE en Málaga. 

 

Inés Gordo: ¿Cuántos años llevas dedicándote a la enseñanza de E/LE?

José Ramón Rodríguez: Empecé a trabajar en el año 2000 así que este año cumplo 12+1 años de docencia del español. Como muchos profesores de mi generación (y anteriores) llegué a este mundo por casualidad y, ahora puede decirlo, por suerte. Y me fui enamorando poco a poco de él. Cada año sentía la necesidad de formarme hasta que el 2006 opté por cursar un máster para organizar todas las ideas, las intuiciones, la formación y la experiencia que había ido acumulando.

 

I.G.: Además de profesor de español, eres Director académico de Málaga Sí y creador de materiales didácticos. Si tuvieras que decantarte por una de estas tres labores, ¿cuál elegirías? ¿Cuál es la que más te enriquece?

J.R.R.: Ser director académico de un centro, como es Málaga Sí, es una función administrativa que se desempeña dentro de una empresa (aunque es cierto que permite desarrollar labores de coordinación académica, diseño de cursos, etc.) y ser autor de materiales didácticos es labor que nace del aula. Por tanto, podría decir que me siento profesor, sin duda. Es más, carecerían de sentido las otras dos sin la dimensión fundamental de docente. No se puede, a mi juicio, ser director académico ni ser autor de materiales si estás lejos del aula.

I.G.: Málaga Sí es una de las escuelas más populares de español de Málaga, ¿cuál es el éxito de su buen funcionamiento?

J.R.R.: Está feo que yo responda a esto pero, como me has preguntado, ahí va mi opinión:

    1. Sin duda, a la calidad académica: profesorado altamente cualificado, formado, apasionado de su profesión y cercano a los alumnos. Verdaderos expertos.
    2. Profesionalidad en cualquier aspecto de la labor que se realiza desde que un alumno contacta con nosotros pidiendo información hasta que llega a su país de regreso.
    3. Ambiente familiar y cercano, en el que el alumno siente que es una persona, con su nombre y sus gustos, y no un número dentro de una maquinaria. 

I.G.: Para ti, ¿qué requisitos reuniría un profesor de español “perfecto”?

J.R.R.: No creo que exista el profesor de español (ni cualquier profesional) perfecto puesto que hablamos de personas y, como tales, no somos perfectos. No obstante, he reflexionado bastante en mi blog sobre las características del profesor de español. Aquí os dejo algunas de las entradas publicadas al respecto:

Espero que os gusten las entradas. No me atrevo a resumir todo lo que digo pero seguro que os veis identificados con algunas de las reflexiones que proponía en dichos posts.

 

I.G.: El turismo idiomático cada vez tiene más tirón en Málaga. ¿Piensas que la gran demanda de cursos de español podría hacer que la calidad de la enseñanza se redujera al contratar a profesionales poco cualificados?

J.R.R.: En absoluto. Cada vez el profesor está mejor formado. Los CV que recibimos los directores, los jefes de estudios y directores académicos son verdaderamente alucinantes: másteres, expertos, cursos de formación, examinadores acreditados del DELE, experiencia en el extranjero… Ahora la didáctica del ELE es un sector especializado, no como hace unos años, la verdad, y creo que eso repercute positivamente en la docencia. Otra cosa sería hablar de la situación del sector, de la situación del país, analizar el interés por el español como lengua extranjera en nuestras instituciones políticas, etc. pero la calidad académica es muy alta.

Es más, el profesor de ELE está permanentemente formándose, “le encanta” pasar un fin de semana en un curso de formación, en un encuentro de profesores, en unas jornadas didácticas… nos encontramos profesores, jefes de estudios, asesores pedagógicos, autores de materiales, formadores… y cada vez nuestros conocimientos teóricos y nuestro abanico de recursos didácticos para usar en el aula son mayores y de mayor calidad.

Y por último, las redes sociales, los blogs y el microblogging, etc. hacen que se generen redes -valga la redundancia- de profesores que reflexionan en común, que intercambian experiencias y comparten propuestas didácticas, con lo que espacios como Twitter se han convertido en verdaderas fuentes de autoformación e interformación (permíteme la palabrota) de profesores.

 

I.G.: ¿Qué factores crees que hacen de Málaga la ciudad española con mayor número de estudiantes de español, por detrás de Salamanca?

J.R.R.: Indudablemente, los alumnos, antes de venir, ven en Málaga una gran opción por el clima, por la ubicación y por las comunicaciones, por una parte, y por la cultura andaluza y española, por otra. Pero una vez aquí, descubren destinos desconocidos a priori, el carácter de la gente, la gastronomía, las fiestas populares como la Semana Santa o San Juan… y eso definitivamente les engancha.

 

I.G.: ¿Qué opinas del uso de las nuevas tecnologías en la clase de E/LE?

J.R.R.: Sería largo profundizar en el tema y tendríamos que partir de qué entendemos por “nuevas” tecnologías: ¿Internet?, ¿el DVD?, ¿el radiocasette?, ¿la PDI?… pero como no tenemos mucho tiempo (espacio) haría esta reflexión: ¿para qué usamos la tecnología en nuestras vidas? Por ejemplo, nos comunicamos a diario en las redes sociales, nos mantenemos informados en la prensa digital y compartimos y comentamos noticias, subimos fotos o descargamos vídeos, utilizamos en correo electrónico en el ámbito profesional principalmente, reservamos vuelos, hacemos compras, etc. Pues bien, si estas prácticas son comunes en nuestras vidas (y por tanto, en las de nuestros alumnos), debemos capacitarles para que las puedan llevar a cabo. Igual que les capacitamos para que se desenvuelvan en un restaurante o en la taquilla de un cine, debemos hacerlo para que utilicen el español en sus prácticas digitales.

Por otro lado, cualquier tecnología que facilite el proceso de enseñanza-aprendizaje, es bienvenida, siempre que no nos dejemos deslumbrar por ella y entremos en la peligrosa fase de la tecnología por la tecnología. Para ello, recomiendo este vídeo en el que Jordi Adell habla de las fases de integración de las TIC y de la competencia digital del profesor: https://www.youtube.com/watch?v=sLLlwJcQ–Y

 

I.G.: Las redes sociales –Facebook y Twitter– cada vez están más presentes en las vidas de nuestros estudiantes y también en la de los profesores, ¿crees que podrían ser buenas herramientas para trabajar algún tipo de contenido en la clase de ELE?

J.R.R.: Creo que, de algún modo, ya he respondido a esta pregunta. Pero me gustaría recomendar otro vídeo que no es más que los primeros pasos de un proyecto que nació espontáneamente y en el que algunos profesores de ELE compartimos desde hace un buen tiempo en Twitter bajo el hashtag #twitterele experiencias, reflexiones, ideas, cursos, etc. Aquí os dejo el enlace a nuestro primer hangout: http://www.youtube.com/watch?v=uYJ8KT6z4Eo Y aquí la entrevista en LdeLengua: http://eledelengua.com/ldelengua-67-hablando-sobre-twitter-en-el-aula-de-espanol/ Seguro que encontraréis respuestas interesantes.

 

I.G.: Eres el autor del manual Meta ELE de la editorial EDELSA, ¿qué novedades presenta este manual?

Meta ELE (EDELSA)

Meta ELE (EDELSA)

J.R.R.: Meta ELE se concibe como un método que pretende ayudar al alumno a desenvolverse en un país hispanohablante. Hemos manejado conceptos como “método rápido” y “español de supervivencia” con los que tratamos de resumir su filosofía. Siguiendo un enfoque orientado a la acción, pretendemos en todo momento que el alumno aprenda a comprender y a comunicarse en situaciones de comunicación como las que se encontrará en un país hispanohablante. Uno de los principales valores es, pues, ese carácter de utilidad y de enraizamiento con la vida fuera del aula y con las necesidades. Os pongo un ejemplo que entenderéis: ¿cuántas veces pedimos a nuestros alumnos que escriban una receta de un plato típico? Muchas seguramente. Y nos preguntamos, ¿para qué? ¿Cuántas veces he escrito yo, español, la receta de un plato típico? Esa reflexión la hemos hecho. Y también hemos analizado situaciones que nuestros alumnos nos planteaban en clase: “Ramón, soy intolerante a la lactosa, ¿cómo pregunto en un restaurante si un plato tiene leche?” Y del aula, al libro.

Otro de las características más valoradas es la clara progresión en el aprendizaje y lo evidente que es el proceso de aprendizaje. En todo momento tanto alumno como profesor saben qué están estudiando y para qué, en qué paso del proceso se encuentra y hacia dónde se encaminan. Nunca te sientes perdido.

I.G.: Por último, dos preguntas: ¿Lo mejor de esta profesión? ¿Y lo peor?

J.R.R.: En mis cursos de formación de profesores suelo decir que “solo me puedo imaginar una profesión mejor que esta: la misma pero con mejor sueldo”. Eso responde a parte de tu pregunta. Y, por otro lado, lo mejor es siempre el contacto con las personas y aprender de/con ellas (y cuando digo personas me refiero a compañeros, a colegas, a alumnos…)

I.G.: Gracias, José Ramón, con profesionales como tú merece la pena seguir.

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