Si no, me tiraría al monte…

Publicado: 6 junio, 2013 en Sin categoría
Autora: Inés Gordo Puertas. 18/07/2013
twitter @inesgorpu

Estoy harta, ya no puedo más. Como apuntaba Forges en su viñeta en honor a los profes de español, siento que soy monitora de grupos de adolescentes, siento que soy guía turística, siento que soy animadora, gesticuladora, dibujante

Viñeta dedicada a los profesores de español por el dibujante Forges.

Viñeta dedicada a los profesores de español por el dibujante Forges.

e incluso payasa (en el buen sentido) en mis clases de español.  Siento que en mi trabajo desempeño todas esas ocupaciones excepto la que, realmente, es mi vocación: ser profesora de español.

Adoro la literatura, me encanta la lingüística, disfruto diseñando material didáctico propio, pero cuando me toca trabajar, realizo mil actividades y casi ninguna de ellas tiene nada que ver con lo que realmente amo: la enseñanza. Es como si, y volviendo a la viñeta de Forges, detrás de la etiqueta de “PROFESOR DE ESPAÑOL”  se escondieran ocupaciones para las que ningún curso de formación, máster o doctorado te han preparado.

Sí, hablo de las escuelas privadas de español,  esas en las que el márquetin prevalece ante todo, esas que alardean de que el turismo idiomático cada vez tiene más tirón, esas que buscan estudiantes a toda costa para que paguen precios desorbitados por cursos de español, esas que captan a padres que no saben qué hacer con sus hijos en verano y que deciden enviarlos un par de semanas o tres a estudiar a España llenando las escuelas de estudiantes que no tienen ningún tipo de interés por el idioma, pero sí por otras actividades como ir a la playa, tomar el sol, ir a la playa, salir de fiesta, ir a la playa, lanzarse en tirolina, ir a la playa, hacer gymkanas o ir a la playa.

A diario, me encuentro en clase con estudiantes sin energía, cansados, agotados… Llegan en bañador, con la toalla a cuestas, con sus chanclas, gafas de sol y cremas bronceadoras. El kit playero nunca les falta, pero cuando les pido que saquen un boli o un papel, ¡sorpresa! Ni se han  molestado en traerlo y, claro, tú tienes que poner la mejor de tus sonrisas y decir: “No pasa nada, todo está bien, entiendo que, con tantos bronceadores, un boli no te quepa en la mochila de la playa”. Cada día veo en la cara de mis compañeros frustración cuando salen de sus clases, la misma que se me queda a mí cuando dedico buena parte del día a preparar clases dinámicas, divertidas y comunicativas, en las que la gramática se ve muy por encima para que nuestros estudiantes no se saturen o no se aburran más de la cuenta (pues no olvidemos que sus padres son  clientes que pagan un huevo por cursos de español por los que sus hijos tienen un “gran interés”)…

Hay veces que me entran ganas de tirar la toalla, de dedicarme a otra cosa, quizá ya esté mejor preparada para trabajar como monitora en cualquier campamento de verano que para ejercer de profesora de español. ¿Quién sabe? Lo mismo he encontrado una nueva vocación… no caerá esa breva. Cierto es que, en pocas ocasiones, te toca impartir tu lengua a un grupo que, de repente, valora tu trabajo y eso hace que te olvides de todo lo malo que tiene esta profesión, por eso sigo, si no, me tiraría al monte.

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comentarios
  1. […] -Sino me tiraba al monte…, por Inés Gordo Puertas (18/06/2013) […]

  2. Profe de español dice:

    Coincido plenamente con tus impresiones. Los alumnos son clientes, o más bien espectadores. Una fácilmente vuelve a casa con complejo de mono…

  3. Jose dice:

    Sin ánimo de ser troll, si no, se escribe separado 😉

  4. Graciela Cuadros dice:

    Me pasa muchas veces lo mismo, chicos que no tienen interés pero a veces te toca un grupo de chicos excelentes, simpáticos y receptivos, esos con los que logras empatía y sales de cada clase con el corazón rebosante de felicidad. Animos!!! Un tipp que quizá funciona: establecer un pacto con la clase en la primera semana. 🙂 Hay un video en Todo ELE en youtube sobre el tema. Desde Alemania. Graciela

  5. ¡Mucho ánimo! Dicen que la enseñanza es de las profesiones más bonitas y también de las menos agradecidas. Al menos tienes algún grupo que reconoce tu trabajo y te motiva para salir adelante.

  6. Gracias por vuestros comentarios. 🙂
    Por cierto, Jose, el título del artículo ha generado cierto debate también en facebook con el tema del “sino”. En este artículo lo he utilizado como conjunción adversativa, por eso aparece escrito junto. 🙂
    Saludos y ánimo a todos.

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